El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, reavivó la tensión diplomática entre los dos principales socios del Mercosur al cuestionar públicamente el rumbo económico y político del mandatario argentino, Javier Milei.
Durante un encuentro con empresarios industriales en San Pablo, Alckmin calificó las medidas de la administración argentina como un «experimento de riesgo» para la estabilidad social de la región. El funcionario brasileño enfatizó que la fuerte devaluación y el recorte extremo del gasto público en Argentina están impactando negativamente en el comercio bilateral, afectando directamente a las exportaciones manufactureras de Brasil.
Las declaraciones de Alckmin tensan aún más un vínculo que ya venía desgastado por los cruces ideológicos previos entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Milei. Desde el Palacio del Planalto insisten en que, a pesar de las diferencias políticas, es clave mantener los canales comerciales abiertos para evitar un daño mayor en la integración productiva de ambos países. Por su parte, la Cancillería argentina evitó emitir una respuesta formal inmediata, manteniendo la postura de que las reformas internas son innegociables para estabilizar la economía local.
